HOMBRE BALA
-¿Sabes? igual mato al cuenta cuentos-.
-No jodas. Por qué? Es entrañable desde sus inicios-.
-No creas. Lo de la ameba, me va, me va , me va... -
-Jajajajaja estás gracioso hoy-.
- Pero es que este cuenta cuentos me aburre. Podía despeñarlo un día de tormenta en monte Pucio. Un día de romería.
- Pena me da. Era entrañable-.
-A ver, déjame pensar-
Donde mirare y lo que pensare era dueño del diablo.
Un sombrero cigüeñal de altos vuelos sobre su cabeza que hacía de él personaje de grandeza.
Y una pose derecha aun cuando la centena acecha.
-Ya estás con tus rimas-
-Le dan altura literaria-
-Le dan, le dan , le dan-
-!Poca gracia tienes hijo¡
Dormitorio de estancia opaca y carente de sentido ordinario-blasfemo-.
Sala principal, con altamira y cal.
De favores pocos y razones varias, a Tejo encontró.
Agua de pozo fresco
Tejo metió presto.
-Rimas y más rimas-
-Si te fijaras en ellas... casi que cantan-
-Y Tejo?-
-Yo qué se, ahí está de momento-
De madrugada, una noche cerrada, en candilejas, un rumor del pasado.
Un susurro leve y unas palabras malditas- hombre bala-.
-Y ahora lo mato-
-Pobre...-
-Es que no le encuentro sentido a este personaje-
-Y entonces por qué meter a Tejo?-.
-Demosle pues... una oportunidad-
Un susurro...-hombre bala-.
miércoles, 13 de junio de 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario