miércoles, 11 de julio de 2007

Capítulo 45

Un poco de HISTORIA II

Los extraterrestres llegaron llenos de curiosidad y buen rollito, pero poco les duró. Los terrestrianos andaban como para tontadas… A las primeras luces que vieron les metieron un obusazo que dejó el cielo en llamas y cachos de bicho durante más de dos horas. Así que las demás naves dijeron – ah, si? Pues os vais a enterar– y tocaron a replegarse. Mientras, adrenalina por bandera, los de la tierra a hostiarse entre ellos.
Pero como siempre, entre hostia y hostia, refugiados, huidos, víctimas, … Los extraterrestres que vuelven ahora con mala virgen y muchas armas y arrasan todo lo que ven. Todo, menos a los que huyen de la guerra –que, ya que huyen, no los vamos a joder nosotros…– Y así, uno de esos grupos, enterado del desastre mundial y sin tener que huir más, se asentó cerca del monte Pucio para comenzar una nueva vida.

viernes, 6 de julio de 2007

Capítulo 44

Un poco de HISTORIA

Los primeros hombres que llegaron a las tierras de lo que después fue Cecina, llegaban de muy lejos, huyendo de la terrible guerra de los mocos. Extraterrestres y amos del mundo se enfrentaron en una batalla inacabable por el dominio de la producción de mocos. Años atrás, en la GDM (Gran Depresión Mundial) la humanidad se percató del magnífico potencial de la sustancia mocosa. Ricos en sales, proteínas elásticas ultra-resistentes, y agua; los mocos se convirtieron en la principal materia prima y fuente de energía para los humanos. Como siempre, unos pocos se aprovecharon de la situación. Crearon centros de recogida, tratamiento y manufactura de tan preciada viscosidad. Enriquecerse unos a costa de otros, que malvendían hasta la última moquita, forzándose estornudos y secreciones de las más diversas formas: aspirando pimienta, cortando cebolla, colgándose boca abajo, metiéndose gusanos en la nariz y ordeñándolos luego…
A los vendedores tampoco se les daba margen, y adulteraban la sustancia con otras que hacían perder sus mejores propiedades. Así que sólo ganaban los que manufacturaban: compraban muy barato y vendían muy caro. En fin, lo de siempre. Esto llevó a un estado de malestar y pre-revolución a la población más culta. Pusieron alguna primera bomba en depósitos de mocos (imagínense los resultados de la metralla…). Y en ello estaban cuando unas luces en el cielo asombraron y boquiabrieron a todos: existían, y ya estaban allí.

miércoles, 4 de julio de 2007

Capítulo 43

LISTURA


En la madrugada del día siete, en el cobertizo , junto a la fogata vespertina...
-Mama, quién es este chico tan gracioso?
-Es Adol, tu hermano-
-Parece listo, esta leyendo un libro.-
-Sí, aprende rápido, además, como ve y oye... pues es listo-.
-Ahora déjalo, tiene que ir a comer con Greta, la vecina-
-Hola Carlo, encantado de conocerte, mama querida me había hablado de ti-
-Pero si habla!-
-También, sí, es listo-
-Vaya, vaya-

Con todo esto y, a otra parte, Tejo con su cuadro escondido y Nadia perdida.

-Te pierdes, te pierdes- voz en off.

Carlo sosegado ya por los continuos sopesares...
Instigado a la muerte por tribunos de Arconte...
Perdido en el barco de la infamia....

-Calumnias, calumnias- voz en off.

-Y... conoce a Tejo?-

Capítulo 42

SOBREMESA-el porqué

Después de cenar, un reposo.
Como el oso, Rano-Cuano, lleno y esponjoso.
Medio flipado, de hecho, por el jengibre de dos años en barbecho.
–De aquí al lago hay un trecho– proclamó el viejo.
–Pero a lo hecho, pecho–
Contestó su admirada e imaginaria criatura
(de hermoso pelo y estrecha figura).
Tejó explicó su andadura,
de cómo se metió en el túnel del trasmundo,
a pesar del miedo y el decapitado Hombre-bala –nauseabundo-.
Y de cómo, a tientas, anduvo a lo largo de la cueva,
distancia severa, como coño de ramera.
Y llegó a una chimenea, donde se adivinaba algo,
–no sabía si bueno o malo– aclaró a Rano-Cuano.
Y se acercó y algo lo absorbió.
Hacia arriba, hacia un lado,
intentando respirar, agonizando,
al fin llegó al pozo, donde,
con ayuda del batracio, salió reptando.

Capítulo 41

CON DUO


-Santas Clantas, santas clantas-
Carlo, despierto o dormido?. No podía creer lo que que escuchaba en la cercanía de su mirar. Una niña, con sonrisa puesta y voz arriera en un cantar y saltar feliz y dichoso.
Conforme se acercaba más y más a él, un temor y una presencia. Esa niña le era familiar o acaso era un familiar?
Miró a su madre tumbada bajo columnas inmensas pero ésta, dormía.
Otro mirar en dirección a la niña cantante y, desaparecida en afonía su cuerpo.
Carlo pensó estar soñando, reposó su cabeza y - Santas clantas, santas calntas-.
Incorporó su corpachón y miró alrededor de los alrededores- mucho mirar-.
Allá la vio, saltando, brincando y una sonrisa.

-Quién eres?-
-Nadia de Nadie.
-Ah.

Carlo preguntándose
Nadia, presurándose.
Un sueño, un cuadro y una canción.
La madre querida en sueño, carbonizada y
unos zapatos rojos en sus pies.

-Mi padre con un cuadro bajo el brazo, sordo, y mi madre querida, ciega.-
-Pregunta a Tejo-
Dos voces al unísono. Dos miradas perdidas. Nadia de Nadie y una circunspecta madre con voz a duo...

-Pregunta a Tejo-

Capítulo 40

EL CUADRO

Tejo salió del pozo con ayuda de Rano-Cuano y, comenzando una animada conversación de esto y lo otro, se percataron de su longeva vecindad. Tejo entró en la casa, invitando al recién conocido Rano-Cuano que no veía ya de hambre que tenía. –Ah, estás aquí!– Dijo Tejo a Ayuda, su amiga imaginaria. Ponnos un poco de jengibre, anda, que venimos los dos que caemos de sustos varios. El batracio sugirió que algo de comer no estaría mal tampoco –Algo de comer no estaría mal…–dijo. Y fue cuando Tejo fue al armario de las viandas a sacar algo de pan con liendres cuando se fijó en aquel cuadro… Un viejo amigo se lo regaló en otros tiempos. Aquellos tiempos sanos y verdes, que corrían más lentos o rápidos según se mirara… Aquel cuadro… Un circo y un animal piernicurvo en un monociclo… era todo tan familiar…

Capítulo 39

UN CUADRO


Enredado entre las gentes y observado por los infantes, Carlo dispuso de poco más de dos minutos para cercar al corajudo hombre del cuadro y susurrar en su oído-padre querido, he vuelto-.
El padre quedó paralizado. Sus ojos enormes con figuración asombrada y sin más que decir.
Sí, el padre era sordo. Todos los esfuerzos del pobre Carlo fueron infructuosos aquella mañana de festejos.

Carlo, enmarañado.

A su vuelta a lo más parecido al Partenón, Elena- su madre- lo miró con preocupación.
-Puedo notar la tristeza en tu mirar Carlo-
-Madre querida, padre es sordo-
-Lo es, lo supe cuando jamás escuché una palabra amable suya, es más, ninguna palabra salió jamás de él-.
-Madre, y por qué es sordo?-

Carlo en tembloroso llanto y un precipitar de lágrimas.
Una madre con zapatos rojos y piel negra meciendo una cabeza.

-Carlo, pregunta a Tejo el por qué de tu padre-
-Y el cuadro? Por qué portaba el cuadro?-
-Pregunta a Tejo, pregunta y encontraras respuestas.-
-Tejo...-

Capítulo 38

INMORTABILIDAD IV

Rano-Cuano, agitado y cansado de buscar el sol en el agua, veía por fin como éste desaparecía tras el monte Pucio. Un nuevo anochecer, en pos de un nuevo atardecer. Aullidos lejanos de lobos de roto corazón. Sombras que crecen desde el Este mientras lo que queda de luz corre hacia el ya oculto sol. Si no fuera por ser la hora que sería -extrusión-…

Rano-Cuano se encogió una vez más. Esa hora le desagradaba bastante. Le inquietaba, más bien. Comía, eso sí, como si fuera el último día. Mosquitos, luciérnagas, hormigas, saltamontes y polillas lo inundaban todo y ofrecían un bufete libre a Rano-Cuano, que se ponía hasta el culo de bichos. Pero, héteme aquí que esa noche no había bicho alguno rondando. Rano-Cuano buscaba a diestro y siniestro sin fruto ninguno. Nada se movía en el aire ni entre los hierbajos. Tremenda tragedia. –Daré una vuelta– se dijo sin estar muy convencido, pues la negrura de la noche, que caía como una densa maldición sobre el ambiente, la aterrorizaba. Comenzó su andadura alrededor del pozo, por si las moscas –ironía–. Pero nada. Nada de nada. De pronto, ruidos en el pozo; burbujas, chapoteo después. Y una inhalación a lo loco, a lo loco. -AAAHHHHH!- Aspiró fuertemente Tejo intentando mantenerse a flote en el pozo. –Ayuda!-gritó-Ayuda!- Pero Ayuda, su amiga imaginaria, no estaba.

martes, 3 de julio de 2007

Capítulo 37

VARA


No era aquél momento para pausas ni soliloquios. Las cosas pasaban tan velozmente que parecía que nada ocuerriera. Carlo, fatigado por sus pesares- madre carbonizada, cuerpo imperfecto- no cesaba en su empeño.

-Qué empeño?-
-Es pronto, atiende-.

Unas fiestas.
Un pueblo en danza.
Un conglomerado de hombres de gran cabeza y cuerpo pequeño con vara y esponja en un extremo.
Carlo, tras, escondido.

-Qué bien ha quedado eso-
-Sí, también es calidad.-

Una luz en su cabeza- ironía-.
Un perseguir a uno tras un flanco y asestarle gran porrazo.

Dispuesto de su gran careta y con vara en su mano, unos ojos en una muchedumbre, acechando, buscando a un padre del cual apenas tenía recuerdo.
Un afilado mentón y con él, bajo el brazo, un cuadro.
Carlo lo había encontrado.

Mientras, una madre quemada y al fondo, lo más parecido al Partenón.

Capítulo 36

CASI

Tejo buscaba, sin pausa y sin resultados, a Nadia, o a Astrakan, o a las dríadas o un poquito de jengibre… pero nada. Hasta que de pronto, algo. Una especie de cueva en el fondo del trasmundo daba una esperanza al viejo Tejo. Se acercó con cautela a la oquedad, enmarcada por algas mutantes y cangrejos de amianto. Miró hacia dentro y no vió nada. --–Normal...-– pensó -– está oscuro…cómo voy a ver…?
En fin, en esas andaba el viejo Tejo cuando notó una presencia. Algo le empujó por detrás, vamos. Era el Hombre-bala, que no le había visto. –Joder…No te he visto-, claro, estás aquí, donde lo oscuro…Pero, pasa, pasa, que cuando llegas a la mitad ya se ve…–
Tejo desconfiaba un poco… Aquel ser, carbonizado en otros tiempos, daba un poco de mal rollito, con esos ojos blancos sobre ese cuerpo tan chamuscado.
–Hijo, no sé… todo es tan raro aquí… Sólo quiero saber de la niña y llevármela de vuelta a casa– dijo Tejo el viejo.
JAJAJAJAJAJA – rió el esperpéntico abrasado
–Crees que tan fácil es?–
–Yo…–
–Viejo loco… Nunca debieras haber venido aquí…–
–Yo…–
–Sí..tú…jajajjajaja–
Y así reía el quemado Hombre-bala cuando de pronto… SPRAUM!! Un tiburón fantasma pasó con hambre y una dentadura de 563 puntiagudos dientes y se llevó de cuajo la cabeza del chamuscado, cuyos brazos quedaron moviéndose en posición de reír.
Tejo lo flipó una vez más y susurró…–hombre-bala…–