CASI
Tejo buscaba, sin pausa y sin resultados, a Nadia, o a Astrakan, o a las dríadas o un poquito de jengibre… pero nada. Hasta que de pronto, algo. Una especie de cueva en el fondo del trasmundo daba una esperanza al viejo Tejo. Se acercó con cautela a la oquedad, enmarcada por algas mutantes y cangrejos de amianto. Miró hacia dentro y no vió nada. --–Normal...-– pensó -– está oscuro…cómo voy a ver…?
En fin, en esas andaba el viejo Tejo cuando notó una presencia. Algo le empujó por detrás, vamos. Era el Hombre-bala, que no le había visto. –Joder…No te he visto-, claro, estás aquí, donde lo oscuro…Pero, pasa, pasa, que cuando llegas a la mitad ya se ve…–
Tejo desconfiaba un poco… Aquel ser, carbonizado en otros tiempos, daba un poco de mal rollito, con esos ojos blancos sobre ese cuerpo tan chamuscado.
–Hijo, no sé… todo es tan raro aquí… Sólo quiero saber de la niña y llevármela de vuelta a casa– dijo Tejo el viejo.
JAJAJAJAJAJA – rió el esperpéntico abrasado
–Crees que tan fácil es?–
–Yo…–
–Viejo loco… Nunca debieras haber venido aquí…–
–Yo…–
–Sí..tú…jajajjajaja–
Y así reía el quemado Hombre-bala cuando de pronto… SPRAUM!! Un tiburón fantasma pasó con hambre y una dentadura de 563 puntiagudos dientes y se llevó de cuajo la cabeza del chamuscado, cuyos brazos quedaron moviéndose en posición de reír.
Tejo lo flipó una vez más y susurró…–hombre-bala…–
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario