miércoles, 4 de julio de 2007

Capítulo 39

UN CUADRO


Enredado entre las gentes y observado por los infantes, Carlo dispuso de poco más de dos minutos para cercar al corajudo hombre del cuadro y susurrar en su oído-padre querido, he vuelto-.
El padre quedó paralizado. Sus ojos enormes con figuración asombrada y sin más que decir.
Sí, el padre era sordo. Todos los esfuerzos del pobre Carlo fueron infructuosos aquella mañana de festejos.

Carlo, enmarañado.

A su vuelta a lo más parecido al Partenón, Elena- su madre- lo miró con preocupación.
-Puedo notar la tristeza en tu mirar Carlo-
-Madre querida, padre es sordo-
-Lo es, lo supe cuando jamás escuché una palabra amable suya, es más, ninguna palabra salió jamás de él-.
-Madre, y por qué es sordo?-

Carlo en tembloroso llanto y un precipitar de lágrimas.
Una madre con zapatos rojos y piel negra meciendo una cabeza.

-Carlo, pregunta a Tejo el por qué de tu padre-
-Y el cuadro? Por qué portaba el cuadro?-
-Pregunta a Tejo, pregunta y encontraras respuestas.-
-Tejo...-

No hay comentarios.: