martes, 3 de julio de 2007

Capítulo 37

VARA


No era aquél momento para pausas ni soliloquios. Las cosas pasaban tan velozmente que parecía que nada ocuerriera. Carlo, fatigado por sus pesares- madre carbonizada, cuerpo imperfecto- no cesaba en su empeño.

-Qué empeño?-
-Es pronto, atiende-.

Unas fiestas.
Un pueblo en danza.
Un conglomerado de hombres de gran cabeza y cuerpo pequeño con vara y esponja en un extremo.
Carlo, tras, escondido.

-Qué bien ha quedado eso-
-Sí, también es calidad.-

Una luz en su cabeza- ironía-.
Un perseguir a uno tras un flanco y asestarle gran porrazo.

Dispuesto de su gran careta y con vara en su mano, unos ojos en una muchedumbre, acechando, buscando a un padre del cual apenas tenía recuerdo.
Un afilado mentón y con él, bajo el brazo, un cuadro.
Carlo lo había encontrado.

Mientras, una madre quemada y al fondo, lo más parecido al Partenón.

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