martes, 29 de diciembre de 2009
miércoles, 27 de febrero de 2008
Treinta + cuatro
ESE RATÓN SIN DISIMULO
María apareció por sorpresa. Lucía un vestido acotado por las rodillas y de mangas vacías.
Se había recogido el pelo en un moño imposible y, en su rostro, la eterna sonrisa de la felicidad.
Llamó a la puerta con los nudillos entonando la quinta de Beethoven- larga llamada sí-.
Padre Prior sonreía en el sofá el desparpajo de tan bella y dulce dama.
Cuando hubo entrado, se levantó del asiento para, con una sonrisa de amor sin igual, besar el rostro de María en ambas mejillas.
-Veo que gusta por la música-
-Y por la danza y por el amor, y por los pájaros, la naturaleza, el sol, la lluvia, el nublo, y el diurno… amo la vida señor-
-Puedes llamarme Padre Prior- apuntilló.
-Así que por fin tenemos nombre. Encantada Padre Prior. Y, ¿ese perrito que le acompaña allá donde vaya no tiene nombre?-
-Lo tiene mi dama, Locuelo se llama-
María arrodilló su cuerpo a un Locuelo un tanto inválido todavía. Él, la miraba con ojos risueños, orgulloso de que acariciaran su pelaje.
En el ventanal, el pájaro negro sorbía agüilla rociera y Carlo, despistado, entró de una pata y canto.
Un pequeño ratón asomaba sus orejas en la cocina, María lo miró y, con su cabeza le dijo no.
-Pobre ratón-
-Pobre-
María apareció por sorpresa. Lucía un vestido acotado por las rodillas y de mangas vacías.
Se había recogido el pelo en un moño imposible y, en su rostro, la eterna sonrisa de la felicidad.
Llamó a la puerta con los nudillos entonando la quinta de Beethoven- larga llamada sí-.
Padre Prior sonreía en el sofá el desparpajo de tan bella y dulce dama.
Cuando hubo entrado, se levantó del asiento para, con una sonrisa de amor sin igual, besar el rostro de María en ambas mejillas.
-Veo que gusta por la música-
-Y por la danza y por el amor, y por los pájaros, la naturaleza, el sol, la lluvia, el nublo, y el diurno… amo la vida señor-
-Puedes llamarme Padre Prior- apuntilló.
-Así que por fin tenemos nombre. Encantada Padre Prior. Y, ¿ese perrito que le acompaña allá donde vaya no tiene nombre?-
-Lo tiene mi dama, Locuelo se llama-
María arrodilló su cuerpo a un Locuelo un tanto inválido todavía. Él, la miraba con ojos risueños, orgulloso de que acariciaran su pelaje.
En el ventanal, el pájaro negro sorbía agüilla rociera y Carlo, despistado, entró de una pata y canto.
Un pequeño ratón asomaba sus orejas en la cocina, María lo miró y, con su cabeza le dijo no.
-Pobre ratón-
-Pobre-
viernes, 30 de noviembre de 2007
viernes, 5 de octubre de 2007
jueves, 6 de septiembre de 2007
Capítulo 46
DIA DE TORMENTA
Monte Pucio era curioso, travieso. De vertientes sur y norte, carecía de las Este y Oeste.
Divertido en su subida y travieso en bajada. Plagado de trampas mosca en el sur y acueductos resbaladizos en el norte.
Sin grandes bosques que mirar tan solo tres árboles frutales en caída con piezas de fruta complicada de alcanzar.
Tres despeños en el empeño.
De color verde y vertebrado en su fondo norte como un horizonte lejano que apenas se podía divisar. Madera de costra fina y cortante, dos o tres eunucos dejaba en su caminar.
Día de tormenta. Cielos grises y bastas nubes cargadas de agua.
Monte Pucio era curioso, travieso. De vertientes sur y norte, carecía de las Este y Oeste.
Divertido en su subida y travieso en bajada. Plagado de trampas mosca en el sur y acueductos resbaladizos en el norte.
Sin grandes bosques que mirar tan solo tres árboles frutales en caída con piezas de fruta complicada de alcanzar.
Tres despeños en el empeño.
De color verde y vertebrado en su fondo norte como un horizonte lejano que apenas se podía divisar. Madera de costra fina y cortante, dos o tres eunucos dejaba en su caminar.
Día de tormenta. Cielos grises y bastas nubes cargadas de agua.
miércoles, 11 de julio de 2007
Capítulo 45
Un poco de HISTORIA II
Los extraterrestres llegaron llenos de curiosidad y buen rollito, pero poco les duró. Los terrestrianos andaban como para tontadas… A las primeras luces que vieron les metieron un obusazo que dejó el cielo en llamas y cachos de bicho durante más de dos horas. Así que las demás naves dijeron – ah, si? Pues os vais a enterar– y tocaron a replegarse. Mientras, adrenalina por bandera, los de la tierra a hostiarse entre ellos.
Pero como siempre, entre hostia y hostia, refugiados, huidos, víctimas, … Los extraterrestres que vuelven ahora con mala virgen y muchas armas y arrasan todo lo que ven. Todo, menos a los que huyen de la guerra –que, ya que huyen, no los vamos a joder nosotros…– Y así, uno de esos grupos, enterado del desastre mundial y sin tener que huir más, se asentó cerca del monte Pucio para comenzar una nueva vida.
Los extraterrestres llegaron llenos de curiosidad y buen rollito, pero poco les duró. Los terrestrianos andaban como para tontadas… A las primeras luces que vieron les metieron un obusazo que dejó el cielo en llamas y cachos de bicho durante más de dos horas. Así que las demás naves dijeron – ah, si? Pues os vais a enterar– y tocaron a replegarse. Mientras, adrenalina por bandera, los de la tierra a hostiarse entre ellos.
Pero como siempre, entre hostia y hostia, refugiados, huidos, víctimas, … Los extraterrestres que vuelven ahora con mala virgen y muchas armas y arrasan todo lo que ven. Todo, menos a los que huyen de la guerra –que, ya que huyen, no los vamos a joder nosotros…– Y así, uno de esos grupos, enterado del desastre mundial y sin tener que huir más, se asentó cerca del monte Pucio para comenzar una nueva vida.
viernes, 6 de julio de 2007
Capítulo 44
Un poco de HISTORIA
Los primeros hombres que llegaron a las tierras de lo que después fue Cecina, llegaban de muy lejos, huyendo de la terrible guerra de los mocos. Extraterrestres y amos del mundo se enfrentaron en una batalla inacabable por el dominio de la producción de mocos. Años atrás, en la GDM (Gran Depresión Mundial) la humanidad se percató del magnífico potencial de la sustancia mocosa. Ricos en sales, proteínas elásticas ultra-resistentes, y agua; los mocos se convirtieron en la principal materia prima y fuente de energía para los humanos. Como siempre, unos pocos se aprovecharon de la situación. Crearon centros de recogida, tratamiento y manufactura de tan preciada viscosidad. Enriquecerse unos a costa de otros, que malvendían hasta la última moquita, forzándose estornudos y secreciones de las más diversas formas: aspirando pimienta, cortando cebolla, colgándose boca abajo, metiéndose gusanos en la nariz y ordeñándolos luego…
A los vendedores tampoco se les daba margen, y adulteraban la sustancia con otras que hacían perder sus mejores propiedades. Así que sólo ganaban los que manufacturaban: compraban muy barato y vendían muy caro. En fin, lo de siempre. Esto llevó a un estado de malestar y pre-revolución a la población más culta. Pusieron alguna primera bomba en depósitos de mocos (imagínense los resultados de la metralla…). Y en ello estaban cuando unas luces en el cielo asombraron y boquiabrieron a todos: existían, y ya estaban allí.
Los primeros hombres que llegaron a las tierras de lo que después fue Cecina, llegaban de muy lejos, huyendo de la terrible guerra de los mocos. Extraterrestres y amos del mundo se enfrentaron en una batalla inacabable por el dominio de la producción de mocos. Años atrás, en la GDM (Gran Depresión Mundial) la humanidad se percató del magnífico potencial de la sustancia mocosa. Ricos en sales, proteínas elásticas ultra-resistentes, y agua; los mocos se convirtieron en la principal materia prima y fuente de energía para los humanos. Como siempre, unos pocos se aprovecharon de la situación. Crearon centros de recogida, tratamiento y manufactura de tan preciada viscosidad. Enriquecerse unos a costa de otros, que malvendían hasta la última moquita, forzándose estornudos y secreciones de las más diversas formas: aspirando pimienta, cortando cebolla, colgándose boca abajo, metiéndose gusanos en la nariz y ordeñándolos luego…
A los vendedores tampoco se les daba margen, y adulteraban la sustancia con otras que hacían perder sus mejores propiedades. Así que sólo ganaban los que manufacturaban: compraban muy barato y vendían muy caro. En fin, lo de siempre. Esto llevó a un estado de malestar y pre-revolución a la población más culta. Pusieron alguna primera bomba en depósitos de mocos (imagínense los resultados de la metralla…). Y en ello estaban cuando unas luces en el cielo asombraron y boquiabrieron a todos: existían, y ya estaban allí.
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