miércoles, 13 de junio de 2007

Capítulo 3

EN BANDOLERA


El cuenta cuentos de edad indeterminada- próxima a la centena- dormitaba pensando en historias venideras. Vivía alejado en montaña de altos riscos y con ventanales orientados al sur.
Ropajes herejes- pistolera en bandolera- y sombrero en forma cigüeñal.
Turbio su pasado, apeló a la justicia divina implorando un perdón que llegaría acaso, en horas de su muerte.
Monte Pucio como remedio de un pasado perseguido por la muerte.

-Pues no estás tu dramático ni nada-
-Qué quieres, por lo menos no rimo cecina con supina-
-también es verdad pero... yo lo haría, rima bien-
-Anda calla, déjame continuar-.
-Vale pero... mete la cecina por favor-
-Pesadito estás por Dios-

De padres adiestrados en el noble negocio del circo, nuestro cuenta cuentos vivió cual ameba en río revuelto.

-Bonita comparación-
-Lo se, se me dan bien-

Tras la montaña ,dos aldeas y un monte.
Virgen de traviesa sonrisa en su cima, bajo ella, cecina.

- Me gusta-
- Es que aquí pega, por eso la ha puesto.
-Ah-.

Monte Pucio de virgen traviesa
Una romería, una fiesta.

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