NADIA
La niña Nadia se llamaba, por ser un bebé no esperado en su día. Nació del revés y no lloró, para qué… Sus ojos siempre mirando un infinito insultante para el resto, su boca siempre con sonrisa irónica. Su madre murió en el parto y su padre pronto se recluyó en el monasterio donde Fray Fray acogía a los desesperados de la vida. Ella, de infinita mirada y soberbia incertidumbre, iba y venía en pos de los acontecimientos claves y aparecía en los momentos más delicados. Nadie de Nadia nada sabía, ni tan sólo sospechaba, pues se mostraba, marchaba y ningún rastro dejaba. Tan sólo, quizás una canción… Nadia, ya de nadie, como fantasma vagaba.
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