jueves, 14 de junio de 2007

Capítulo 11

LA MECHA



Un circo de postín.
No faltaban mujeres barbudas- cuatro- ni elefantes rampantes.

Monos y hormigas tenían cabida
El circo era una maravilla.

-Eres bueno capullo-
-Calla, he de concentrarme-

El címax llegaba con el hombre bala. Dispuesto en traje rojo y provisto de capa, su función, volar por los aires y, caer en red puesta a su disposición.
Un hombre encargado de prender mecha.
Un hombre al cual, la muerte acecha.

-¿Lo vas a matar?
-No se... quizá un poco de dramatismo no vendría mal-
-Pobre hombre bala... le había cogido cariño-.

El hombre encargado de prender la mecha uniformado con sombrero cigüeñal.
Fósforo en mano izquierda, megáfono en la opuesta.

Prendió una noche de agosto
El hombre bala angosto.
Luces en la oscuridad de un cañón
Fuego en las carnes de un señor.

Raudos y con gritos de angustia lo sacaron.
Quemado.

-Pobre hombre bala, ha muerto?
-Veremos, veremos-.

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