miércoles, 13 de junio de 2007

Capitulo 4

EL NEGOCIADO


En la aldea, llamada Cecina por ser ésta su mayor producción, a Tejo lo tenían por un ser solitario y anodino. Sólo había un ser parecido en todo el reino, un cuenta cuentos que moraba en las montañas que rodeaban toda la región. Tejo, ya viejo, andaba encorvado y con una especie de andrajo que quizás en otros tiempos fuera un hábito de monje.

- Seguimos animados, eh? –
- Joder… hay que describir al personaje…-
- Sí, pero coño, vaya personajito agradable… -
- Anda… déjame… -

Rara vez se le veía por la aldea, ya que vivía a las afueras y no entraba en ella salvo a comprar cecina, pan o jengibre. Pero como disponía del pozo de agua más limpia y pura del lugar, la gente se veía obligada a aparecer por su casa a comprarle tan delicioso y necesario líquido. Llegaban, intentaban sonreírle, le pagaban con cuentas o monedas (o servicios las más ligeras) y se iban apresuradamente con el cubo lleno de agua.

- Me aburro…-
- Vete a la mierda…-

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